El Agua que bebemos los argentinos y el HACRE

Regiones más castigadas por el arsénico en argentina. Agua contaminada con metales pesados

El agua a su paso por el tanque y la red hidráulica del hogar, arrastra sedimentos como tierra, pelo, moho, insectos, metales pesados, contaminantes cancerígenos, etc..

Y en muchos lugares, un contenido de arsénico, por encima de lo permitido por la OMS (Organización Mundial de la Salud) para el consumo humano.

En Argentina, la situación es la siguiente:

Las provincias que presentan áreas en las que el agua tiene contenidos relativamente elevados de arsénico son: Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja La Pampa, Chaco, Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, Santa Fé, Buenos Aires, Río Negro, Tucumán, Santiago del Estero y no se descarta que puedan ser más.

Para la evaluación del riesgo, se realizó la estratificación de las concentraciones de arsénico en tres niveles: menor o igual que 50 ppb (bajo riesgo); 51 a 100 ppb (mediano riesgo) y concentraciones mayores que 101 ppb (alto riesgo).

Se define como Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE) a la enfermedad provocada por la ingestión continua de agua con contenidos de arsénico en valores superiores a los fijados por la Organización Mundial de la Salud.
(Fuente: ver informe de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable: "Epidemiología del Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE) en la Rep. Argentina").

El HACRE, que afecta a las personas que viven en áreas donde la contaminación es alta y beben el agua en forma prolongada, se caracteriza por provocar alteraciones cardíacas y vasculares, alteraciones neurológicas, lesiones hepáticas y renales, repercusiones en el aparato respiratorio y lesiones cutáneas. Los trastornos característicos son el engrosamiento de palmas y plantas (queratoderma), la pigmentación aumentada del tronco y la aparición de cáncer cutáneo. También es frecuente el cáncer de pulmón y de laringe.

Es sabido que hay aguas de pozo en todo el territorio de la República Argentina que contienen desde materia fecal por actividad agropecuaria, como microorganismos en general. Para soslayar dicho problema en el agua existen diferentes técnicas de tratado de aguas como la ultrafiltración.

Nuestro país es uno de los más afectados por esta enfermedad, ya que las napas de los suelos de las provincias centrales están contaminadas por arsénico. Las causas son en su mayoría naturales y están relacionadas con el volcanismo (durante la génesis de la cordillera de los Andes las cenizas volcánicas, ricas en arsénico, se esparcieron a lo largo del territorio contaminando el agua) y con la actividad hidrotermal asociada de la cordillera de los Andes. Sin embargo, aunque en menor escala, también existen aguas infectadas por actividades realizadas por el hombre: minería, fundiciones y el uso de herbicidas y plaguicidas que contienen arsénico.

En el siguiente video se demuestra como no solo los seres humanos somos afectados por el arsénico, sino también los animales. Y dichos animales son los que luego consumimos como alimento envenenado por el arsénico. Es de destacar que el arsénico una vez ingerido no se puede eliminar.

Hoy en día se estima que la población argentina que habita en áreas con aguas arsenicales es de alrededor de 2.500.000 habitantes, casi el 7% de la población del país. A su vez, el 43% de los departamentos afectados tienen más del 30% de su población con necesidades básicas insatisfechas. Las comunidades aborigen y la población rural dispersa, forzadas a abastecerse de agua subterránea, resultan las más afectadas.

Si bien los efectos tóxicos del arsénico afectan a personas de todas las edades, han podido identificarse como grupos más susceptibles a:

a) Los niños: la dosis de arsénico será, en promedio, mayor que la de los adultos expuestos a concentraciones similares, ya que su ingesta de líquidos y alimentos es relativamente alta en comparación con su peso corporal.

b) Mujeres embarazadas y en lactancia: especialmente vulnerables debido a los posibles efectos adversos del arsénico sobre la reproducción y el desarrollo.

c) Individuos con estado nutricional deficitario: pueden tener una capacidad disminuida para metabolizar el arsénico.

d) Individuos con enfermedades preexistentes (sobre todo renales y hepáticas): podrían ser más susceptibles a los efectos del arsénico, debido a que estos órganos son responsables de la destoxificación del arsénico en el organismo.

Asimismo, cuando el agua llega a los hogares además de no ser apta para consumo humano, también provoca que las tuberías y griferías se obstruyan disminuyendo considerablemente la vida útil de los aparatos electrodomésticos como planchas, lavarropas, termotanques y otros enseres que requieren de agua para su funcionamiento.

Al colocar un purificador de agua en los hogares, ayuda a mejorar notablemente la calidad del agua que se recibe del suministro público o del agua del pozo, cualquiera sea su origen.

Los principales beneficios del uso de la línea PURA son:

- Recepción de agua cristalina

- Eliminación de contaminantes nocivos

- Disminución del congestionamiento de las tuberías

- Prolongación de la vida útil de aparatos electrodomésticos

- Contar con agua segura y saludable para la preparación de alimentos, higiene personal (bañarse, lavarse los dientes), entre otros muchos ejemplos.

PURA últimamente desarrolló unidades de purificación especialmente para eliminar Arsénico y metales pesados, de sencilla instalación, que permiten su uso en las cocinas de los hogares y así asegurar el suministro de agua pura y libre de contaminantes cancerígenos, brindando seguridad en la salud de las familias. (*) Fuente: Ministerio de Educación

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